Día Internacional de la Animación.

Animación

Animación

Hoy – octubre 28 – se celebra el Día Mundial de la Animación. Una buena oportunidad para compartir seis cortos animados, independientes, de excelente factura pero, además, con un mensaje profundo. Una demostración de que, pese al pensamiento generalizado en nuestro medio, los “muñequitos” (sic.) no son sólo para niños. Todo lo contrario.

 
 
 
 
 
 

Lección 57

Se necesitan tres cosas para escribir un poema

Se necesitan tres cosas para escribir un poema:
* Un ser que nos haga hervir la sangre.
* Fuego apasionado que inspire los versos.
* Notas para dar Ritmo a la musicalidad.
Tú cumples los requisitos.

No puedes olvidar

Hace mucho conozco el bar. Más de diez años. Caramba, yo mismo lo abrí. Debo conocerlo. Cada rincón (al menos antes de las adecuaciones), cada tabla, cada vidrio, cada baldosa agrietada. Cada sonido cuyo misterio se va volviendo como un viejo amigo: ya no sorprende, pero su presencia familiar hace más agradable una tarde solitaria o una noche helada.

Y por eso mismo, hace mucho sé de… Él. Alguien, una psíquica, nos dijo que se trataba de un chico. Una amiga sugirió dejar juguetes sencillos a su alcance, y un día alguien llevó una pelotita de plástico azul, con líneas blancas, y en la noche, al cerrar, simplemente la lanzamos por el pasillo, a ver qué sucedía. Tras cerrar con llave ese problemático portón doble, cuando íbamos bajando las escaleras hacia la calle fría en la madrugada, sonó un golpecito en la ventana. Yo no alcancé a ver, pero alguien más dijo haber visto la pelota azul golpeando en el vidrio.

Y desde ese día, fueron menos los objetos perdidos y luego encontrados en lugares extraños y absurdos – como la colección de cartas que se extravió sin dejar rastro y meses después apareció en perfecto orden en un zarzo donde sólo había un viejo tanque de agua caliente. Había menos ruidos, pasos quedos – o carreras infantiles desaforadas – en el piso de tablas desajustadas por las décadas, justo detrás de las chicas que se quedaban haciendo el aseo de noche. Y claro, esas mismas chicas no volvieron a quedarse aprisionadas en el baño de mujeres.

Pero Él tiene sus preferencias respecto a algunas personas.

Una noche, un viejo amigo me visitaba en la ciudad, y con algunas otras personas de nuestro círculo mútuo nos quedamos tomando hidromiel y contando historias en la sala de atrás, a la luz de las velas.

Primero noté el descenso en la temperatura. Paula también. Fue una estupenda excusa para abrazarla, lo que a ella le agradó mucho. Pero poco después empezaron los sonidos en la cocina.

Pequeñas cosas. El ruido que haría una cuchara que se mueve, un pocillo que cambia de sitio, la portezuela de una alacena que se abre y se vuelve a cerrar.

Guardé silencio para no asustar a mis invitados; aunque Él hacía tiempo se portaba más o menos bien, esos pequeños fenómenos eran comunes, cotidianos, familiares para nosotros.

Y entonces la licuadora, que siempre se quedaba desconectada en su sitio del mesón, empezá a funcionar a toda potencia. Salí corriendo a la cocina y justo antes de llegar percibí cómo se apagaba la luz. La licuadora paró antes de que yo atravesara la pesada puerta de vaivén. Pero la revisé de todos modos. Estaba desconectada. Guillermo estaba en el vano de la puerta preguntando si todo está bien. Me volví para regresar con él a la sala de atrás y la licuadora volvió a funcionar. En la oscuridad de la cocina veíamos con claridad las chispas azules del motor, escuchamos la aceleración creciente del motor… Y veíamos con claridad el cable desconectado, que yo había dejado sobre el mesón.

Cerré los ojos y le rogué a Él que cesara el juego. La licuadora paró. En ese momento ví a los otros dos invitados en el pasillo, mirando con expresión asustada desde detrás de la mole de Guillermo, que bloqueaba la puerta.

Decidimos dar por terminada la noche y entre risas nerviosas regresamos a la sala para recoger pertenencias y dejar todo en un poco de orden cuando sonó como si toda la vajilla se hubiera estrellado contra el piso de la cocina. Un instante después Paula gritaba asustada: la ventana de la sala había sonado como si le hubieran aventado algo grande desde afuera. Tuve ánimo suficiente para verificar, como cada noche, las cerraduras y los pestillos de puertas y ventanas, y guié la marcha hacia la puerta principal. Paula caminaba tras de mí, Guillermo después y John, su primo, iba en retaguardia.

Quizá fue por eso que la puerta de vaivén lo golpeó a él con toda la fuerza, en el rostro; pura coincidencia. O quizá no el cayó bien a Él. Nunca lo supimos. John jamás volvió a pisar el bar.

Después de eso los incidentes fueron aislados y, cuando empezaban a incrementarse, simplemente buscábamos la famosa pelotita y la dejábamos en el piso al cerrar. Una noche se le olvidó esa pequeña ceremonia a Camilo. Al otro día, encontramos cada puerta y ventana abierta de par en par. Camilo juraba haberlas cerrado todas con cuidado antes de salir. Le creímos.

Cuando me despedí del bar y pasé a ser simplemente otro parroquiano cerré los ojos un momento y me despedí también de Él. Era lo menos que podía hacer.

No regresé hasta pasados un par de años, y sólo recientemente, como un pequeño favor, estuve tras la barra durante algunas noches.

Quizá por eso Él estaba tan molesto.

Llovía con fuerza intermitente. La ventana de la sala de atrás se estremecía a veces por el viento y a través de ella Alejandra y yo veíamos el asombroso espectáculo de los relámpagos alumbrando las espesas nubes y la ciudad bajo ellas.

Había poca gente y se fueron pronto, aprovechando un momento en que las nubes se cansaron de llover. Así que cerramos la puerta y cada uno se dedicó a sus deberes de cierre. Yo estaba haciendo arqueo de caja cuando percibí una sombra por el rabillo del ojo derecho, como si alquien estuviera caminando entre las mesas. Pensé en Alejandra pero en ese momento ella me dijo algo desde la cocina. Y justo después, se movió una silla en el punto más alejado de la sala. Luego otra más cerca. Sólo un poco, como para que sólo yo lo percibiera, como para que sólo yo recordara su existencia.

No le presté atención, pero tuve que volver a empezar el arqueo. Otro sonido, más cerca. Alejandra estaba barriendo la sala de atrás, en el extremo opuesto del bar. La escuché contestar el celular y hablar y reir antes de colgar. Pero a mi derecha, muy cerca, sentí una respiración suave, queda.

Me miraba desde la entrada de la oficina, con ojos furiosos, completamente negros. Estaba vestido todo de blanco y lo ví tan real como veo el teclado con el que escribo ahora. Tan real como usted ve la pantalla del dispositivo en el que lee o la persona a la que acaba de saludar.

Dio la vuelta y con dos pasos se metió en la pared, y yo me quedé mirando el lugar desde el que ese niño furioso vestido de blanco me había mirado con aterradora fijeza.

Sólo se lo conté a Alejandra un par de días después, y hace de eso casi un año.

Pero aún me estremezco recordando esa mirada negra y el vaho frío que me envolvió entonces, y la respiración agitada del fantasma, y las palabras que sus labios grises formaron: “Recuerda.”

Estaba vestido todo de blanco

Estaba vestido todo de blanco

Historia lucem depictum

Sumergirse en la oscuridad de la Historia en busca del conocimiento; vivir las vidas de los ancestros y buscar pistas a las respuestas del presente. Caminar los senderos del pasado y disfrutar del trabajo de quienes los han desenterrado y embellecido para nosotros desde la literatura, el cine, la música. Vamos a tomar la autopista del tiempo y la recorreremos desde el principio, siendo testigos de la Historia desde la pantalla de cine. ¿Verdad, invención, manipulación, malintepretación? A menos que alguien invente una T.A.R.D.I.S. y lo compruebe, me parece que nunca tendremos una respuesta definitiva, pero lo que sabemos o creemos saber hoy es fantástico: disfrutémoslo.

La siguiente selección ha sido realizada, no por la calidad o verosimilitud de las fuentes históricas, ni siquiera por la calidad de las películas (si bien todas figuran dentro de mis favoritas), sino, en primer lugar, por la música, y después, por la época que la película quiere representar.

No pretende ser una compilación exhaustiva, ni académica. Pero sí muy divertida.

Fantasia (1940)

Fantasia (1940)

En el principio era la Oscuridad, la Nada. Y entonces, en un lapso infinitesimal, toda la energía del Universo fue liberada, y fue el Fuego Primordial que poco a poco se convirtió en Aire, Agua y Tierra, y Vida. Y con la vida, la muerte, la extinción, y el ciclo infinito empieza otra vez.

Fantasía, esa maravillosa producción musical y animada de Disney en 1940, interpreta las teorías sobre el origen del Universo y la Evolución a los compases de la épica Consagración de la Primavera de Igor Stravinski.

Son sólo unos pocos minutos para representar el largo camino entre el Big Bang, la primera célula y esas inmensas y queridas bestias con las que no alcanzamos a compartir el mundo pero cuyos restos excitan nuestra imaginación desde siempre.

La interpretación es de la Orquesta de Filadelfia, dirigida por Leopold Stokowski.

Y entonces, llegó el Hombre. Pero antes de que la Madre Naturaleza le permitiera creerse Amo, tuvo que luchar para hacerse a un lugar en la Creación, compartiendo con los demás seres en condiciones de igualdad. Sobre esos tiempos remotos, de los que la única evidencia son pinturas en cavernas y alguna que otra punta de flecha, podemos, sin embargo, dejar hablar a la imaginación.

Y a través de la imaginación nos habla el director Roland Emmerich con “10.000 B.C.” (2008), una historia épica que pretende acercarnos a la vida cotidiana y a los retos de los ancestros lejanos, esos que realmente conquistaron el mundo oponiendo las manos y la inteligencia al entorno hostil.

La banda sonora es de Harald Kloser y Thomas Wanker.

El hombre finalmente empieza a surgir como potencia de la naturaleza. Surgen las naciones. Y con ellas la guerra.

“Troya” (2004), dirigida por Wolfgang Petersen, nos cuenta, soportándose ligeramente en la “Ilíada”, sobre la guerra entre las Polis de la Grecia floreciente y la magnífica ciudad de Troya. Pero los griegos no presentan un único frente: la arrogancia del Rey Agamemnon aleja a su principal guerrero, el legendario Aquiles, al que sólo la tragedia volverá a llevar al campo de batalla.

La banda sonora es de James Horner.

Los Diez Mandamientos

Los Diez Mandamientos

Y mientras griegos y troyanos se despanzurraban, la civilización de los Faraones enfrentaba sus propios problemas de migración ilegal… como Cecil B. DeMille nos muestra en su épica cristiana “Los Diez Mandamientos” (1956); el Faraón no sabe qué hacer con el pueblo judío, y encarga, digamos informalmente, a su hermano adoptivo para que resuelva el problema.

La música fue compuesta por Elmer Bernstein.

Pasa el tiempo. Troya es olvidada y Grecia alcanza su esplendor, que el Imperio Persa nota con codicia. Queda en manos de un Rey valeroso y sus tropas de élite proteger la cuna de la civilización occidental de las hordas orientales. “300” (2007), de Zack Snyder, una película con una realización técnicamente inusual, una narrativa que sólo podía lograrse siguiendo al estética del trabajo original del genio Frank Miller, y la música de Tyler Bates.

Los imperios nacen, florecen y caen. Grecia envejece, Egipto duerme entre las arenas, y el Imperio Romano crece, llevando la Pax Romana a toda Europa. Con la espada, por supuesto. La expansión imperial crea conflicto permanente en las fronteras, cada vez más lejanas y salvajes, en tanto en la Metrópolis legendaria los ciudadanos y los esclavos viven y mueren bajo capricho imperial o senatorial.

En los bosques germánicos, un general enfrenta la que supone su última batalla en “Gladiador” (2000), de Ridley Scott. La banda sonora de Hans Zimmer recoge bastantes elementos de “Marte” de Holst pero tiene la firma particular de Zimmer, al que volveremos a encontrar más adelante.

Dark Kingdom: The Dragon King - El Reino Del Anillo - Ring of the Nibelungs - Die Nibelungen - Curse of the Ring - Sword of Xanten

Dark Kingdom: The Dragon King

Pero ni Roma alcanzó la dominación completa de Europa, ni el Imperio fue inmortal. Al norte, donde el gélido invierno alberga gente indoblegable y los viejos mitos viven aún, Siegfried vence un dragón y es vencido por una mujer.

“Dark Kingdom: The Dragon King” (2004) está basada en la épica germánica “El Cantar de los Nibelungos”, que concentra el núcleo fundamental del folklore del norte. Richard Wagner realizará una de sus más memorables óperas con base en esas mismas historias.

La banda sonora de la película está compuesta por trabajos diversos; se destaca el de la banda de folk europeo Faun.

En la fría Albión, la retirada de las últimas guarniciones romanas deja los britones, acostumbrados a la protección romana, a merced de los invasores sajones, que no toman prisioneros. Arturo, lejos de ser el soberano legendario, es un oficial romano hastiado de batallar y con la esperanza de llevar a sus hombres – caballeros sármatas – a casa, a la libertad. Pero el Imperio sigue siendo poderoso y tiene otras ideas.

“King Arthur” (2004) es una visión racional, basada en teorías históricas, acerca de la leyenda del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, y sitúa la acción en un crítico período de invasiones y migraciones que terminarían, pocos siglos después, con la caída del Imperio.

De nuevo nos encontramos con Hans Zimmer en la batuta de esta banda sonora.

Excalibur

Excalibur

Pero la Leyenda perdura, y el Rey Arturo y sus Caballeros se convierten en epítomes de la justicia y de la búsqueda de la perfección en forma del Grial. Una Europa sumida en la oscuridad busca la luz en los mitos, y la Inglaterra oscura y dividida vuelve sus ojos al pasado, en busca del rey que duerme en Avalon.

“Excalibur” (1981) de John Boorman nos muestra la Leyenda, tal y como la recopiló Sir Thomas Malory en “La Morte D’Arthur”, a su vez convertida en novela nada menos que por John Steinbeck.

La selección de “O Fortuna”, primer movimiento de “Carmina Burana” de Carl Orff como banda sonora es magistral por cuanto la majestad de los masivos coros refleja muy bien el sentido épico de la historia.

Otra pieza sinfónica notable en la banda sonora es “El Ocaso de los dioses”, de Wagner, que abre y cierra la película – y que constituye el último movimiento de “El Anillo de los Nibelungos”, del que hablamos antes. Los tonos oscuros y melancólicos de la pieza son perfectos para el final a un tiempo triste y lleno de esperanza en una lejana profecía.

Tristan + Isolde

Tristan + Isolde

Un romance y una tragedia que también son parte de la leyenda manchan de sangre e iluminan con versos las Islas Británicas llenas de majestad. La historia de Tristan e Isolde es el prototipo de la historia romántica de amor imposible y heroísmo trágico, y sirvió también a Wagner para una ópera memorable.

“Tristan + Isolde” (2006), de Kevin Reynolds, es una película sin pretensiones, realizada con sencillez pero con una fotografía espectacular y realizada casi toda en exteriores en las magníficas locaciones de Irlanda.

La música es de Anne Dudley, y la pieza a escuchar toma su título de un poema que los dos jóvenes amantes se leen en la historia:

“¿Qué hicimos, a fe mía, hasta el instante de amarnos?
¿Apenas habíamos empezado a vivir hasta entonces?
¿Absorbíamos puerilmente los placeres encendidos del campo?
¿O roncábamos en la cueva de los siete durmientes?
Así fue; pero eran fantasías todos esos placeres.
Siempre que descubría alguna belleza
Y la deseaba, eras tú a la que anhelaba en mis sueños.
Y ahora buenos días a nuestras almas que despiertan,
Que se observan una a otra no sin miedo;
Por amor todo amor sobre otras miradas prevalece,
Y construye un pequeño refugio en cualquier parte.
Que los descubridores de mares visiten nuevos mundos,
Que mundos sobre mundos a otros los mapas les enseñen,
Déjennos conquistar un mundo;
Cada uno posee el suyo, y es sólo uno.
Mi rostro en tus ojos, en los míos el tuyo,
En los rostros descansan los fieles corazones;
¿Dónde podríamos encontrar dos hemisferios tan perfectos
Sin el Norte glacial, sin el agonizante ocaso?
Aquello que muere no está debidamente amalgamado;
Si son nuestros amores uno, o si nos amamos
Sin desmayo, de ningún modo moriremos.”

Y más al norte, un héroe enfrenta a los monstruos que los viejos dioses respetaban como iguales pero que la nueva religión desprecia como reliquias de una tradición moribunda.

“Beowulf” (2007), de Robert Zemeckis, busca en su protagonista aquello que diferencia a un héroe de un cobarde. A nivel literario es notable por tratarse de la primera manifestación escrita conocida de lengua anglosajona. Como dato curioso, entre sus más conocidos traductores figura nada menos que J. R. R. Tolkien, quien haría uso del tema central del poema, el Destino (el Wyrd de los nórdicos), como parte de la saga de Túrin Turambar, su personaje más trágico.

La banda sonora es de Alan Silvestri.

En esas costas ásperas y heladas se forja una raza guerrera cuyas hazañas (sangrientas) quedarán escritas para la posteridad. El hombre del norte vive por la espada y espera morir por ella, cubierto de gloria y de la sangre de sus enemigos, pero incluso él puede sentir miedo de lo desconocido, de los sobrenatural.

Un emisario de otra raza, también guerrera pero al tiempo curiosa e inteligente, se ve envuelto, por accidente, en una historia en la que el autor Michael Crichton, basándose en las crónicas de viajes de Ibn Fadlan, un viajero árabe del siglo X, pretende buscar una racionalización a la leyenda del héroe Beowulf al tiempo que reinterpreta “Los siete samurais” de Kurosawa.

“The 13th Warrior, (1999), de John McTiernan. La música es de Jerry Goldsmith y fue reutilizada en varias otras producciones, la más destacada de las cuales es “Kingdom of Heaven” (2005), de Ridley Scott.

En Gran Bretaña, con el tiempo, los Sajones que Arturo tanto combatió llegaron a reinar, pero no por siempre. Guillermo el Bastardo, aspirando al codiciado trono de Inglaterra, invade la isla con sus caballeros normandos, sometiendo a los Sajones y Britones sobrevivientes a la servidumbre.

Pero en los bosques los sajones resisten bajo el liderazgo del elusivo Robin Hood.

“Robin Hood. Prince of Thieves” (1991), de Kevin Reynolds, presenta una visión ligera y divertida de la leyenda de los alegres ladrones, en un intento por recuperar el ritmo rápido de los swashbucklers de los 30 y 40 que llevaron a la gloria a Errol Flynn y Basil Rathbone. La banda sonora es de Michael Kamen, y durante un par de décadas se convirtió en la fanfarria oficial de la productora Morgan Creek.

Ladyhawke

Ladyhawke

No todas las historias épicas tienen que ver con el destino de los pueblos. Algunas afectan tan sólo a sus protagonistas, como la bella leyenda de amor contenida en “Ladyhawke” (1985) de Richard Donner.

Italia, siglo XII; el poder de la Iglesia es creciente y (oh, novedad) tiránico. Una hermosa dama de la nobleza se niega a ceder a las pretensiones amorosas de un jerarca eclesiástico y en cambio entrega su corazón a un valiente soldado. Rechazado, el obispo maldice a la pareja, y es el único que, en un día especial, puede anular la maldición.

La música es de Andrew Powell.

Arn, Knight Templar

Arn, Knight Templar

“Arn, The Knight Templar” (2007), de Peter Flinth, nos cuenta la historia de un Caballero Templario que llega a Oriente Medio buscando defender su Fe en tanto huye de las intrigas políticas de su Suecia natal, a la que regresa posteriormente para liderar a sus coterráneos en una guerra que definiría el futuro de las naciones escandinavas.

La banda sonora es del finlandés Tuomas Kantelinen.

Ni las cruzadas, ni la historia, ni la tradición milenaria, pueden impedir que el último y glorioso vestigio del Imperio Romano, la magnífica Constantinopla, caiga finalmente ante el Islam. Sólo la Orden del Dragón, establecida por el Emperador Segismundo para combatir la amenaza turca, se yergue entre Europa y los sables que vienen de Oriente. Vlad, llamado “El Empalador”, no sólo debe combatir las tropas de Mehmed II, sino que debe enfrentar la traición en su propio reino.

“Bram Stoker’s Dracula” (1994), con la estremecedora banda sonora del Maestro Wojciech Kilar.

Con el Imperio Romano de Oriente, el viejo mundo ha muerto, con todas sus tradiciones, mitos y leyendas. Comienza un nuevo mundo, una nueva historia, que será contada en otro momento.

Vlad el Empalador

Si quiere escuchar la música de manera contínua, 
aquí está la lista de reproducción completa:

nuq ‘oH ‘ej Hov QoQ *


Se apagan las luces, dando paso a un tenso silencio en la sala. Un solo rótulo azul aparece en la pantalla. “Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…”. Tambores y vientos inician una fanfarria y un texto que se aleja cuenta la historia.

Pasarían muchos años antes de darme cuenta de que ese texto venía desde las películas de Flash Gordon en los años 30 y que Obi Wan Kenobi y Luke Skywalker y Han Solo no eran más que nuevas encarnaciones de Merlin y Arturo y Loki, y que la música que me había pegado al asiento con mucha más fuerza que la visión de una nave espacial interminable pasando sobre mi cabeza era una especie de pastiche muy bien orquestado de fragmentos de Wagner y Beethoven. Para mí era suficiente la magnificencia de esos vientos y los leit motifs y la fanfarria de La Fuerza cuando las naves rebeldes se lanzan al ataque de la Estrella de la Muerte…

Ese día, para mí, comenzó un viaje con muchas ramificaciones. A través del cine, ese mundo mágico capaz de arrastrarnos fuera de la cotidianidad hacia tantos mundos maravillosos. En busca de la fantasía y la ciencia ficción, en los libros en primera instancia y en cualquier medio que los presentara. Muchos mundos, mucha magia, mucha felicidad. Y por la Música. La banda sonora de Star Wars, poco después de Star Trek: The Motion Picture y de la serie de TV Battlestar Galactica me abrieron las puertas al maravilloso mundo – o mejor, a la multitud de mundos mágicos – de Holst y Bach y Haendel y, cuando tuve mayor disponibilidad de medios, a Williams, McNeely, Elfman, Zimmer.

A través de la posibilidad de escuchar las bandas sonoras de manera independiente, entendí que una buena película no es una amalgama de rígidos principios cinematográficos ajustados a las normas establecidas por autores teóricos que en su vida tuvieron una cámara en sus manos, sino un delicado entretejido de elementos visuales, conceptuales y sonoros. Aprendí que un director de cine es, en efecto, un artista, por cuanto su labor se acerca mucho más a la del pintor expresionista que a la del meticuloso científico que debe preparar previamente cada uno de sus instrumentos.

Vamos a realizar un breve recorrido por las películas y series de TV que me enseñaron sobre Ciencia Ficción, sobre buenas historias y sobre buena música y cómo combinarlo todo.

1977. Cómo una historia clásica reciclada y recontextualizada se ganó millones de corazones en el mundo es bien sabido. Star Wars no sólo constituyó el punto de quiebre en la voluntad de los productores acerca de la viabilidad de la Ciencia Ficción sino el renacimiento de la banda sonora como un género completo e independiente de la música orquestal – pero, además, como un ingrediente indispensable para la buena narrativa cinematográfica. Ingrediente del que se ha abusado y que ahora poco tiene para entregar, con muy contadas excepciones.

A nivel cinematográfico, Star Wars cuenta con aguerridos defensores y radicales detractores, y en ambos bandos los argumentos pueden ser muy válidos. Lo único cierto es que su combinación de contexto exótico, historia simple, personajes accesibles y música impactante constituye un buen ejemplo de cómo se puede obtener un buen plato con ingredientes promedio. Como la historia de las papitas a la francesa.

Vamos a escuchar tres instancias de la banda sonora de Star Wars.

Primero, por supuesto, el tema central de la franquicia, compuesto por John Williams para la película original de 1977. La interpretación original es de la Orquesta Sinfónica de Londres bajo la batuta del propio John Williams. Pero la que vamos a disfrutar a continuación es una interpretación de la Boston Pops Orchestra, dirigida por el propio John Williams.

La pieza está compuesta para acompañar las escenas iniciales de la película y sigue el tono de la composición original de Alfred Newman para la Fox, de tal manera que la conocida fanfarria de la productora y el tema central de la película se funden sin solución de continuidad. Tras el icónico texto introductorio, asistimos a una dramática persecución de una fragata coreliana por parte de un imponente destructor imperial. La versión para concierto incluye también leit motifs que posteriormente John Williams desarrollaría con mayor profundidad para Obi Wan Kenobi, la Princesa Leia y el concepto de La Fuerza.

Escucharemos ahora la Orquesta Filarmónica de Viena, dirigida por Franz Welser-Möst, dentro del Concierto de Verano llevado a cabo en 2010 en los jardines del Palacio Schönbrunn, interpretando La Marcha Imperial, compuesta por John Williams para la segunda y más exitosa película de la franquicia: El Imperio Contraataca, de 1980, dirigida por el magistral Irvin Kershner.

Con elementos claramente prestados de “Marte” de Holst, La Marcha Imperial es la presentación total y sin ambajes de un Imperio Galáctico en la cúspide de su poderío bajo el dominio del Lado Oscuro de la Fuerza. Las alusiones militares van muy de la mano con un tono oscuro y dominante que quita el aliento y elimina toda esperanza de libertad. Exactamente como lo haría presenciar el arribo de una flota de Destructores Estelares con su escolta de incontables cazas TIE y transportes de tropas llevando letales escuadrones de stormtroopers a la conquista.

Tras el éxito de la trilogía original, George Lucas se tomó veinte años para retomar el trabajo, pero para ese entonces él estaba ya convertido en viva imagen del Imperio que en las primeras películas él mismo usó para criticar el dominio de las grandes productoras. La nueva trilogía puede haber sido un éxito en taquilla pero el resultado no es bueno. Sólo uno de los ingredientes originales siguió trabajando como se esperaba de él o mucho mejor: la música.

Vamos a escuchar otra composición de John Williams, esta vez para La Amenaza Fantasma, de 1999. Se llama Duelo de Destinos y la escucharemos de la mano del director Diego Navarro, interpretada por la Orquesta y Coro Cinematográficos de Tenerife durante el Festival Internacional de Música para Cine de Tenerife en 2008.

Duel of the Fates es el crecimiento del mal, la expansión de la Oscuridad desde su escondite milenario mientras poco a poco contamina una República Galáctica en apariencia próspera y pacífica.

Por supuesto, el éxito de la trilogía original de Star Wars generó sinfín de imitaciones, clones y trabajos derivativos. Uno de los más interesantes es Battlestar Galactica, una serie de TV de 1979 que se permitió una clara influencia argumental y estética pero que llegó a crear su propia base de aficionados y su propia mitología.

Vamos a escuchar la majestuosa introducción que identificó a la serie durante su efímera pero brillante carrera televisiva. Compuesta y dirigida por Stu Phillips, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Los Angeles.

Las Doce Colonias, tras una guerra de mil años con los Cylones, ve una luz de esperanza en las conversaciones de paz que se celebran a bordo de la Astronave Atlantia. Pronto, dos pilotos coloniales descubren que se trata de una trampa e intentan avisar a la nave Galactica, pero es demasiado tarde.

Reuniendo una abigarrada flota de supervivientes, el Comandante Adama guía a los desesperados restos de la raza humana en busca de su última esperanza, la décimotercera colonia. La Tierra.

En 2004, una miniserie marcó el renacimiento de la franquicia Galactica, dando paso a una serie de cuatro temporadas, otra serie no tan exitosa (Caprica) y varias películas para televisión.

Para este reboot, los productores se ocuparon de recrear la historia para hacerla más oscura, dramática, profunda y orientada hacia los personajes, alejándola del concepto de Ópera Espacial que caracterizaba la serie original. La música también fue pensada con los mismos objetivos, alejándose de la majestuosa introducción de 1979 y aportando al ominoso ambiente desesperanzado de la serie, como veremos en la siguiente interpretación de la Orquesta de Battlestar Galactica en la Casa del Blues de Chicago. Dirige el compositor Bear McCreary.

La versión corresponde a una variación del tema central usado en la película para TV El Plan, que ofrece detalles sobre la Primera Guerra de los Cylones y el plan desesperado de los Últimos Cinco para salvar la raza humana.

Otro detalle interesante del trabajo de Bear McCreary para Galactica radica en el uso de melodías conocidas, recontextualizadas en un entorno completamente ajeno, en el que quizá no podrían haber existido, reforzando la premisa básica de la serie: “Todo ha ocurrido antes, todo volverá a ocurrir”. Ese concepto se refleja muy bien en la versión que McCreary hizo del clásico de Bob Dylan All along the watchtower, interpretado aquí por el propio McCreary junto con la actriz Kathee Sackhoff, que interpreta a la piloto Starbuck en la serie.

Starbuck, obsesionada con una profecía según la cual ella sería la causa de la muerte de todos, intenta exorcizar sus demonios a través de la música junto con el espectro de su padre. La melodía que interpreta es de alguna manera conocida para otros tripulantes de la Galactica.

Pronto, los realizadores se dieron cuenta de que a través del nicho de mercado y de la tecnología desarrollada para Star Wars se podrían revitalizar viejos títulos, y Star Trek estuvo en la primera línea.

La serie ya se había ganado un puesto propio y muy justificado como serie de culto, pese a haber sido creada por un libretista de Westerns.

Vamos a escuchar apartes de la banda sonora original de la serie, interpretados por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Grecia.

Star Trek: La Película desempolvó la franquicia, renovó la nave y empezó a crear conciencia sobre los efectos del envejecimiento en los fanáticos que notaron que los uniformes ya no le sentaban tan bien a William Shatner ni las minifaldas a Nichelle Nichols, pero logró, también, poner de nuevo la franquicia en las mentes de los aficionados.

Vamos a escuchar, de la banda sonora de la película de 1979 originalmente compuesta por Jerry Goldsmith, The Enterprise. Interpreta la Orquesta y Coro Cinematográficos de Tenerife durante el Festival Internacional de Música para Cine de Tenerife en 2008.

El Capitán James T. Kirk, ahora Almirante de la Flota Estelar, regresa a su vieja nave para inspeccionarla antes de partir hacia su misión crítica. Lentamente recorre cada centímetro de la nave, mezclando la maravilla con la nostalgia mientras se da cuenta de que, como él y su tripulación, el Enterprise ha sentido el paso del tiempo pero está listo para la acción.

La película puede no haber constituído el éxito esperado, pero abrió las puertas al renacimiento de la franquicia. La Ira de Khan sí que llenó las expectativas, reuniendo lo mejor de la serie clásica de TV con los nuevos paradigmas cinematográficos, y permitió que poco tiempo después un Enterprise regresara a las pantallas chicas.

A continuación, la legendaria introducción de la serie de TV Star Trek: La Nueva Generación. Música compuesta por Alexander Courage para el lanzamiento de la serie en 1987. Y no puede faltar la voz de Sir Patrick Stewart.

Una banda sonora que definitivamente vale la pena escuchar es la que corresponde a una de las mejores películas en toda la saga. Primer Contacto, de 1996. Dirige Jonathan Frakes, la música es de Jerry y Joel Goldsmith.

Finalmente, la amenaza Borg ha llegado a la Tierra y sólo un esfuerzo supremo por parte de la Flota Estelar es capaz de destruir a los atacantes. Pero ante la derrota cierta, los Borg lanzan un nuevo ataque, esta vez al pasado del planeta.

La era de los reboots no ignoró el potencial de Star Trek y en 2009 J.J. Abrams, reconocido por su trabajo previo en la serie de TV Lost, dirigía su propia – y excelente – versión de la misión del Enterprise. La música, a cargo de Michael Giacchino, refleja la nueva y fresca visión de Abrams homenajeando a un tiempo la música de las instancias clásicas y amadas, como se aprecia en esta interpretación de los créditos finales, en la que Giacchino incorpora las melodías de la serie original, de la saga de películas y de la Nueva Generación.

La Federación enfrenta un poderoso enemigo venido del futuro mientras la tripulación del Enterprise lucha por encontrar el liderazgo necesario para enfrentarlo.

Y mientras la producción americana dominaba el mercado televisivo y cinematográfico, los británicos, sin muchas pretensiones pero con mayores estándares de calidad argumental mantenían a su propia teleaudiencia sumergida en las aventuras de un Amo del Tiempo perdido en la Tierra.

Harlan Ellison, uno de los escritores de Ciencia Ficción más influyentes de la historia y uno de los pocos que aún sobreviven de entre los verdaderos padres del género, ha llamado a Doctor Who la “más grande serie de Ciencia Ficción de todos los tiempos.” Y tiene buenas razones para afirmarlo.

Doctor Who también tiene el honor de ser la serie de Ciencia Ficción más antigua en la Televisión mundial: está al aire desde 1963 y, aunque fuera del aire algo más de una década, tras su renacimiento en 2005 se ha convertido en un fenómeno mediático de gran reconocimiento e impacto entre el público de todas las edades, condiciones y nacionalidades. Es una serie capaz de encantar y subyugar tanto a los aficionados a la serie clásica – personas nacidas durante la Segunda Guerra Mundial – como a los televidentes más jóvenes. Aventura, romance, y mucha sabiduría en episodios semanales de una hora que nos relatan historias de miles de años.

Vamos a acercarnos un poco al Doctor a través de dos temas. El primero es su leit motif clásico, el que ha identificado la serie. Compuesto por el australiano Ron Grainer y realizado originalmente por Delia Derbyshire en 1963, es la primera banda sonora para televisión realizada con música electrónica.

A continuación, una pieza más contemporánea. Escrita por el compositor británico Murray Gold para la más reciente encarnación del Doctor en 2008 e interpretada por la Orquesta Sinfónica de la BBC, Yo soy el Doctor. La interpretación es parte de los “proms” que la BBC realiza anualmente para acercar el arte al público y es tomada del concierto en vivo en 2010.

Uno de los atractivos de Doctor Who radica en lo exótico de los lugares que visita y de las criaturas que los habitan. Daleks, Cybermen, Judoons, Ángeles Llorones, se han convertido en parte del imaginario colectivo de la Ciencia Ficción hasta el punto de compartir popularidad con Darth vader, los Jawas o los Klingons. Murray Gold logra atrapar esa sensación de permanente maravilla y peligro inminente en Todas las extrañas, extrañas criaturas.

También el las islas británicas se generó otro de los títulos icónicos en la Ciencia Ficción. Douglas Adams logró ese delicado equilibrio entre una buena historia y un excelente sentido del humor que los americanos jamás han conseguido. Desde la serie para radio, pasando por los libros y hasta la serie de TV de los 80 y la película de 2005, La Guía del Autoestopista Galáctico ha creado sus propios paradigmas con la fuerza de un motor de Improbabilidad.

Vamos a escuchar la pieza introductoria de la película de 2005, Adiós y gracias por el pescado. La música es original de Joby Talbot y la fantástica narración de Stephen Fry.

Otra saga cinematográfica de gran impacto y con una excelente banda sonora sigue los pasos del Doctor a través del tiempo, esta vez a bordo de un De Lorean.

Vamos a escuchar la espectacular interpretación de una suite de Volver al Futuro, dirigida por su compositor, Alan Silvestri, en el concierto Hollywood en Viena, en 2011. Interpreta la Orquesta Radiofónica de Viena.

Marty McFly y Doc Brown viajan en el tiempo para intentar arreglar los errores cometidos por ellos mismos… por viajar en el tiempo en primera instancia.

Las tecnologías de gráficos computarizados facilitaron y abarataron la producción cinematográfica, haciendo posible la realización de historias que antes hubieran sido o bien excesivamente costosas – o excesivamente ridículas. Los años 90 fueron el momento de empezar a ver esas superproducciones, dentro de las cuales se pueden destacar algunas gemas.

Jurassic Park, de 1993, muestra dinosaurios como nunca antes se habían visto en el cine. Y pese a que su aparición en pantalla es ridículamente corta, son protagonistas estupendos. Como corresponde a una película de Steven Spielberg, la música es compuesta por John Williams, a quien veremos a continuación dirigiendo la Boston Pops Orchestra.

La televisión también se benefició de la nueva capacidad creativa de las nuevas tecnologías, permitiendo la creación de nuevos títulos y mitologías.

En 1994 Roland Emmerich lanza una de sus mejores películas hasta el momento, Stargate, abriendo la Puerta de las Estrellas a una franquicia de más de una década y cuatro series de TV con calidades y suertes diversas.

La banda sonora de Stargate se convirtió en otro de esos sonidos icónicos de la aventura; el tema central de la película, compuesto por David Arnold y dirigido por la Sinfónica de Londres bajo la dirección de Nicholas Dodd, fue reutilizado para la exitosa serie de televisión Stargate SG-1, con diez temporadas al aire desde su debut en 1997. Vamos a disfrutar la Suite de Stargate, según la interpretación de la Orquesta Filarmonía y el Coro Zyriab. Dirige Pascual Osa durante el IV Congreso Internacional de Música de Cine “Ciudad de Úbeda”, julio de 2007.

El Coronel Jack O’Neil y el Doctor Jackson encabezan una misión a través de la misteriosa Puerta de las Estrellas para explorar un lejano planeta en el que deben enfrentar al poderoso Ra y liberar una civilización completa de sus cadenas.

La serie SG-1 generó una inmensa base de fanáticos y tres series derivadas; la animada Infinities, Stargate Atlantis y Universe, de corta duración, junto con dos películas para TV que completan la historia de la serie.

La banda sonora de Atlantis es de especial belleza, pues reproduce el sentimiento de admiración por las cosas extrañas, de aventura y peligro. Es compuesta por Joel Goldsmith.

La Doctora Elizabeth Weir dirige una nueva expedición a través de la Puerta de las Estrellas a la Ciudad Perdida de Atlantis, en la Galaxia Pegasus. Podría ser un viaje sin retorno dados los inmensos requerimientos de energía para el agujero de gusano, pero, además, la Galaxia Pegasus está bajo el dominio de una raza vampírica conocida como los Wraith, que el Teniente Shepard despierta accidentalmente de su hibernación, lanzando la ciudad a una guerra sin cuartel.

Japón también ha tenido su cuota de producciones interesantes, y no sólo a través del Anime. Vamos a escuchar la banda sonora de Space Battleship Yamato, excelente película de 2010 basada en el manga y anime del mismo nombre de 1977. La película es dirigida por Takashi Yamazaki, la banda sonora compuesta y dirigida por Naoki Sato e Hiroshi Miyagawa.

Algunos nombres nuevos en la escena de las bandas sonoras han resultado de especial impacto. Escucharemos a continuación el tema central de Transformers, de Michael Bay, compuesta Steve Jablonsky – y posiblemente lo mejor de una franquicia francamente… Michael Bay.

Aquí, interpretada en concierto en vivo en la Catedral de San Smolny, en San Petersburgo, Rusia. Dirige Igor Ponomarenko.

Regresamos a Amerika para escuchar una banda sonora espectacular a través de un medio ligeramente diferente. Daft Punk hizo un trabajo excelente con la música para el remake de Tron.

Cloud Atlas es una historia hecha de historias. Una sola historia entretejida a través de las eras, y su hilo conductor es la música. Vamos a escuchar el Sexteto del Atlas de las Nubes para Orquesta, compuesto por Tom Tykwer, Johnny Klimek, Reinhold Heil y Gene Pritsker.

Remataremos esta selección con dos bandas sonoras recientes, pertenecientes a dos películas que se convertirán en manuales de cine. La primera, para la realización de películas de monstruos. La segunda, de superhéroes.

Ramin Djawadi se ha forjado un nombre bastante prominente a través de bandas sonoras espectaculares como la de Iron Man y la de la serie de TV Juego de Tronos; escucharemos su composición central para Pacific Rim, acompañando la orquesta con la guitarra de Tom Morello.

Hans Zimmer, por su parte, no requiere presentación, y pese a su costumbre de reciclar fragmentos de música o incluso temas completos, sus bandas sonoras son reconocibles y geniales en más de veinte años de trabajo. Él es el compositor de la nueva banda sonora para un héroe clásico. De Man of Steel escucharemos, como despedida, ¿Qué harás cuando no estés salvando al mundo?

* Música desde el futuro y las estrellas, en klingon.

La lista de reproducción contínua: