La Canción de Muerte de Ulrica
1.
!Afilad del brillante acero,
Hijos del Dragón Blanco!
¡Aviva la antorcha,
Hija de Hengist!
El acero no reluce para trinchar en el banquete,
Es duro, ancho, y su punta está afilada;
La antorcha no irá a la cámara nupcial,
Humea y resplandece azul como el azufre.
¡Afilad el acero, el cuervo grazna!
¡Encended la antorcha, grita Zernebock!
¡Afilad el acero, Hijos del Dragón!
¡Aviva la antorcha, Hija de Hengist!
2.
La nube negra se cierne sobre el castillo del Thane;
El águila grita – planea sobre su vientre.
¡No chilléis, gris jinete de la nube negra
Vuestro banquete está dispuesto!
Las doncellas del Valhalla aguardan,
La raza de Hengist les enviará invitados.
¡Agitad vuestras negras trenzas, doncellas del Valhalla!
¡Y golpead vuestros timbales con gozo!
Muchos pasos vacilantes llegan ante vuestros salones,
Ruedan muchas cabezas aún con el yelmo.
3.
La oscuridad trae la noche sobre el castillo del Thane,
Las nubes negras se agrupan a su alrededor;
¡Pronto serán carmesíes como la sangre de los valientes!
El destructor de bosques agitará su rojo pendón contra ellas.
Él, el brillante devorador de palacios,
agita su llameante bandera,
Roja, amplia y oscura,
Sobre la lucha de los valientes:
Su gozo está en el entrechocar de espadas y los escudos rotos;
¡Le place lamer la sangre sibilante mientras brota tibia de la herida!
4.
¡Todos han de perecer!
La espada atraviesa el yelmo;
La fuerte armadura es atravesada por la lanza;
El fuego devora el hogar de príncipes,
Las máquinas de asedio destruyen las empalizadas.
¡Todos han de perecer!
La raza de Hengist se ha ido…
¡El nombre de Horsa ya no existe!
¡No rehuyáis vuestro destino, hijos de la espada!
Dejad que vuestras hojas beban sangre cual vino;
¡Regocijáos en el festín de la matanza,
A la luz de los salones llameantes!
Que vuestras espadas sean poderosas mientras vivís aún,
Y no perdonéis a nadie por piedad o por temor,
Pues la venganza sólo tiene un momento;
Incluso el odio debe expirar
¡Yo también he de perecer!
Sir Walter Scott, Ivanhoe





















Hay mucho inepto por ahí que cree que este tipo de literatura es sólo para niños. Deberían leer algo como esto para que dejen esos prejuicios de pseudo-intelectual de tres pesos.
Llámenme infantil, pero esto estos relatos son geniales. Lástima que nunca me dediqué aconseguir buena literatura de esta…