La Batalla de Brunanburh – Traducción libre

Los detalles físicos de la Batalla de Brunanbuhr son escasos, así como el sitio exacto donde se combatió. El único dato preciso y comprobado es la fecha, el año 937 d.C. Asímismo se sabe de la existencia de los líderes guerreros: el Rey Aethelstane y el Príncipe Eadmund comandando la fuerza anglosajona y Anlaf y Constantine dirigiendo los ejércitos Pictos y Vikingos.

La Batalla de Brunanbuhr parece ser uno de los hechos culminantes que permitieron al pueblo inglés pasar de ser una inestable asociación de pequeños reinos a un Reino compacto administrativa, cultural y militarmente.

El poema se ha conservado en cuatro copias manuscritas de la Crónica Anglosajona. Aunque no es posible dilucidar si fue compuesto como parte de la Crónica o si fue incorporado posteriormente, es curioso que constituya la única entrada pertinente al año 937.

Hoy el Rey Aethelstan, Señor de guerreros,
dador de anillos a los hombres, y también su hermano,
el Príncipe Eadmund, ganaron gloria eterna
en batalla con afiladas espadas cerca de Brunanburh.
Ellos rompieron el muro de escudos,
partieron escudos de batalla como fuertes martillos.
Los hijos de Eadweard, como se esperaba de ellos,
de nobles ancestros, deben, de tanto en tanto
defender sus tierras, tesoros y hogares
en batalla contra los enemigos.
El enemigo pereció, Pictos y hombres del mar,
destinados estaban a caer.
En el campo fluyó la sangre de los guerreros,
desde el alzarse del sol en la mañana,
cuando la estrella gloriosa flotaba sobre la tierra,
brillante lámpara de Dios, eterno señor,
hasta que tan noble creación se hundió en su refugio.
Allí yacen muchos guerreros muertos por las lanzas;
Hombres del Norte que los escudos no protegieron,
así como Pictos cansados, saciados de guerra.

Los Sajones del Oeste empujaron todo el día;
las tropas persiguieron al enemigo hostil.
Derribaron a los fugitivos desde atrás
Con espadas afiladas por la matanza.
Los Mercios no rehusaron jugar fuerte con ningún guerrero
de los que vinieron con Anlaf sobre la marea alta
en el seno de una nave,
aquéllos que buscaron tierra, encontraron la lucha.
Cinco yacen muertos en el campo de batalla,
jóvenes reyes, puestos a dormir por las espadas,
así como siete de los señores de Anlaf,
innumerables soldados, marineros y Pictos.
Allí el jefe de los hombres del Norte fue puesto en fuga,
urgido por la necesidad en la proa de una nave con poca compañía:
empujó la nave a flote, el rey marchó en la nebulosa marea, y salvó su vida.
Así mismo, también el viejo aventurero hubo de escapar
a su propio territorio en el norte – Constantine – canoso guerrero.
No tuvo razón para celebrar el gran encuentro;
privado fue de sus hombres, amigos cayeron en el campo de batalla,
muertos en la huida: incluso su hijo, inexperto en la batalla,
abandonó en el lugar de la matanza, despedazado por las heridas.
Aquél guerrero de cabellos grises
no tuvo razón para alardear de su habilidad con la espada,
viejo engañoso, ni lo hizo Anlaf;
con los restos de su ejército no tuvieron razón para
reír porque fueran mejores en la guerra
en el encuentro de pendones del campo de batalla,
encuentro de espadas, encuentro de hombres,
intercambio de golpes – cuando combatieron contra
Los hijos de Edweard en el campo de batalla.

Partieron los Hombres del Norte en naves clavadas.
Los tristes sobrevivientes de la batalla,
buscaron Dublin sobre las hondas aguas,
abandonando el puerto para retornar a Irlanda,
avergonzados de espíritu.
Así mismo los hermanos, juntos ambos,
Rey y Príncipe, buscaron su hogar,
la Tierra de los Sajones del Oeste,
exultantes de la batalla.
Dejaron tras ellos, para gozar de los cadáveres,
aquél cubierto de oscuro, el negro cuervo de afilado pico,
y la que se cubre de gris, el águila blanca en la espalda,
para festejar con la carroña, ambicioso halcón de la guerra,
y aquél animal gris, el lobo en la floresta.

Nunca hubo mayor matanza en esta isla,
ni tanta gente muerta antes por el filo de la espada:
nunca si le creemos a aquéllos que nos cuentan
de libros, sabios ancianos,
desde que los Anglos y los Sajones del este vinieron
sobre el ancho mar. Britania buscaban,
Orgullosos guerreros que derrotaron a los Galos,
gloriosos guerreros que tomaron la tierra.

~ por Mornatur en Marzo 23, 2007.

4 comentarios to “La Batalla de Brunanburh – Traducción libre”

  1. por amistad respeto y comparto su campaña, pero el reggaeton ni me molesta ni me gusta, es solo otro genero músical como cualquier otro, con su propio público.

  2. Después del agitado día es benigno el calor de hogar. Saludo.

  3. creo saber el contexto, peor me gustaría que hicieras uno de esos que haces comopara que uno le quede todo claro, en que años e escribió, bajo que circunstancias y eso.
    Me gustó.

  4. Literatura que ahonda en el señor oscuro, una cultura que desbordas.
    Me sonrío de volver a tu sitio con “regañito” incluido en el balcon… jajaja no dejas de ser lindo.
    Es grato reencontrarme siempre contigo.
    Un abrazo afectuoso y un besito.
    Saludame a tu linda esposa, aún conservo la imagen de ese matri… muchas felicidades nacen de mi corazón para ustedes dos… siempre los recuerdo.

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