Pelota de trapo, de Adalberto Agudelo Duque.

El autor, respondiendo preguntas durante el lanzamiento de la novela.
En un mundo de niebla y roca, de frío y soledad, el fútbol se convierte en la pasión, en el motor que impulsa los corazones y las mentes de personas cuya vida cotidiana no es más que una sala de espera antes del momento supremo de los pases, los cabezazos, de dominar la esférica para dirigirla al ansiado y esquivo golazo. Hombres que cambian la pala, la maceta, el tractor por el mediocampo, la defensa o la ingrata y solitaria posición de guardameta. No son jugadores profesionales, no son superestrellas, pero juegan con y por amor: al juego, al balón improvisado, a la emoción pura de jugar por jugar, aunque tras el pitazo final no quede más que la rutina del tractor, la maceta, la pala, de la vida cotidiana tan gris o tan colorida como las almas que la viven. “Pelota de trapo” es más que una novela: es una crónica de la vida del hombre común, del trabajador, contada desde el fútbol, pero el verdadero, el que juegan los amigos, los compañeros, los que saben que los goles no son para cobrar en efectivo sino para llenar el alma.
La novela ganadora del Premio Nacional de Literatura Ciudad de Bogotá 2008 es autobiográfica y se nota en la vívida descripción del páramo, en la cercanía con la cotidianidad de lostrabajadores que luchan con la piedra, el barro y el frío para abrir esa carretera que parece interminable – como son en efecto interminables tantas carreteras de nuestra sufrida patria.
Y aunque Manizales, la eterna protagonista de los trabajos de Adalberto Agudelo Duque, no aparece en primer plano como suele hacerlo, allí está; oculta tras las nieblas perpetuas o alrededor de los personajes que la transitan en medio de una cotidianidad que se vuelve familiar para los manizaleños, que podría ser la deotras urbes pero que los nativos reconocemos como única y propia. Y todo al ritmo de esos viejos tangos de magnífica orquestación y voces tan quejumbrosas como las historias que cantan.
La novela fue lanzada el pasado domingo 16 de agosto en el contexto de la Feria del Libro 2009, en el recinto de Corferias, en un auditorio que llamaron José Eustasio Rivera. (curiosamente, el escritor huilense dio nombre también a otro concurso que el autor manizaleño ganó en 1999)





















Me alegro mucho por tu papá, ojalá se pudiera conseguir acá para echarle una leidita.