Enemigos Públicos, Michael Mann, 2009

Public Enemies, Michael Mann, 2009, con Johnny Depp, Christian Bale y Marion Cotillard.

Public Enemies, Michael Mann, 2009, con Johnny Depp, Christian Bale y Marion Cotillard.

La Gran Depresión… Largos abrigos oscuros que ocultan subametralladoras Thompson, cuya agarradera frontal y proveedor circular son el sello particular de las películas de gangsters; sombreros Fedora o Stetson que enmarcan miradas duras, heladas, mortales. Apenas una sangrienta continuación de los días y los asesinos del Viejo Oeste: criminales que el pueblo adora y agentes de la ley cuya única posibilidad de supervivencia es ser más letales y despiadados que los asesinos que persiguen.

Como en Heat (1995) o en Collateral (2004), Michael Mann se preocupa por mostrarnos una visión hasta cierto punto realista del crimen, con una cinematografía pensada para poner al espectador en medio de la acción – de los disparos, por cierto. Pero, también como en esas producciones, hay un cierto sesgo hacia el criminal caballeroso y heroico y las líneas de Neil MacCaulay (Robert DeNiro) en Heat: “We’re here  for the bank’s money, not your money…”, repetidas casi con exactitud por Dillinger (Johnny Depp) hablan de un ladrón de bancos cortado bajo el patrón de Robin Hood… una visión bastante norteamericana del crimen.

Desde el punto de vista cinematográfico, la película tiene unas características que podrían ponerla entre las grandes de su género; excelentes actuaciones (si bien Christian Bale empieza a ser repetitivo), cinematografía y ambientación minuciosas y detalladas, y una banda sonora con la capacidad de ponernos en el contexto histórico o de llevar  nuestras emociones hasta el fondo de la conciencia de Dillinger o de un Melvin Purvis entre la espada del deber y el muro de las ambiciones de Edgar Hoover, que no queda bien parado.

Pero desde el punto de vista ético, y como tantas otras producciones norteamericanas, Public Enemies no es más que una violenta apología de los criminales: Dillinger fue un ladrón y un asesino, y aunque no creo que robar bancos sea un  crimen mayor, visto el gigantesco robo que los bancos cometen día a día, “cada vida es irrepetible, cada persona es irremplazable, cada muerte es irreversible” y el asesinato no es una falta menor… pero aún así, Mann quiere que el público se enamore de Dillinger y deteste a Purvis, quiere que entendamos los sentimientos de Billie Frechette, para quien es maravilloso ser la novia de un criminal porque en los sitios donde vivió en su juventud nunca pasaba nada.

¿Que conclusiones pueden sacar esos chicos y chicas con pocos recursos y menos opciones, o aquellos otros con todos los recursos monetarios pero ninguna familia, educados por los medios y huérfanos por el trabajo o por la violencia, sin padres que les ofrezcan mínimos parámetros morales? ¿Que el crimen paga, que vale la pena incluso morir a traición por un disparo en la cabeza siempre y cuando la familia “quede bien”? ¿Que se justifica robar y asesinar y secuestrar porque eso es vivir y el crimen es fuente de ricas experiencias? ¿Que vale la pena ser la novia de un criminal porque les regala ropa fina y de todos modos pasarían si acaso dos cortos años en prisión para salir a disfrutar de una adinerada viudez?

Porque esta película, como casi todas las demás, olvida mostrar todo lo que en realidad acompaña al crimen: la soledad, la destrucción moral, la tristeza de las víctimas, la desesperación, el vacío que se apodera del alma cada vez que la ambición, el egoismo,  la ira, cobran una vida.

Y luego, la nación que las produce se autonombra juez del mundo, condenando a los criminales que ha ayudado a criar a través de su “arte”, así como condena el crimen que le permitió en el pasado convertirse en una nación poderosa.

~ por Mornatur en Septiembre 8, 2009.

2 comentarios to “Enemigos Públicos, Michael Mann, 2009”

  1. vuelvo a recordar “austin powers”, cuando cada vez que matan a uno de los seguidores del doctor malito (creo que asi se llama) sale una escena con la familia llorando en su funeral.

    no he visto la cinta, pero creo que la mirada que haces es necesaria; solo haría una pregunta, cómo hacer para filmar películas que no sean moralizantes ni se conviertan en historias del engrandecimiento humano, y que además sean comerciales… hasta ahora pocas (metería las dos de batman ahí -más la segunda que la primera-). menudo problema tendrían los guionistas de hollywood si siguieran tus consejos…

    pd: te preocupas porque es industria de hollywood o por que la ven las personas sin recursos, etc… porque ahí está juan claudio van-dame y el viejo chucky norris… y eso viene desde muuuuuuuuuucho antes

    • Me preocupa todo eso al mismo tiempo. Y las películas de Batman son un ejemplo de que SE PUEDE. Iron Man hace el intento de reflexionar sobre la industria armamentista y su impacto sobre comunidades en conflicto. Syriana – menos comercial – tiene una serie de críticas bastante abiertas al mismo respecto. Y Trainspotting, de Boyle, logra – como casi siempre lo logra él – criticar en medio de la risa.

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