Hoy estoy hasta cierto punto aliviado al comprobar que siempre he tenido razón: A nadie le interesa lo que piensen millones de personas sin poder. Sólo importa lo que opinen y decidan los que tienen el poder, y desafortunadamente para el mundo, el poder corrompe, aún antes de tenerlo.
Felicitaciones a Santos por saber capitalizar ocho años de Acción Social, Familias en Acción y Agroingreso Seguro; congratulaciones a J.J. Rendón por demostrar – otra vez – que lo que gana en este patético paisito es la picardía.
Gracias a los seguidores de Mockus que a última hora cooperaron en la derrota: ahí tienen su premio, sabiendo que en esta tierra olvidada de un dios (minúscula intencional) que desde muchos púlpitos apoyó la continuidad de la corrupción, mejor es imposible, porque aún nos falta mucho para llegar al fondo de la olla y sólo entonces es remotamente posible que nos quitemos las vendas y hagamos lo verdaderamente necesario para salir.
Felicitaciones a los izquierdositos tercermundistas que aún no se dan cuenta de que esos maravillosos ideales con los que les han lavado la cabeza nunca van a ver la luz desde arriba y que la ansiada revolución ya fracasó aquí antes de darse, como ya fracasó en los paises en los que se dio en efecto, por no reconocer que el universo es multidimensional y que la izquierda también tiene sus arribas y sus abajos.
Felicitaciones a los medios de comunicación por demostrar sin lugar a dudas que no son más que parte de la gran farsa; el éxito indudable de sus maravillosas encuestas (estadísticamente absurdas aún para el más ciego a la estadística) es una prueba más de que en tanto los medios existan para manipular no son más que otro de los grandes males del tiempo que llamamos hoy.
Alcancé a volver a tener fe en la democracia. Esa fe ya no existe.
La única fe que queda es la que ya existía: en la limitada pero cierta capacidad que una persona tenga para cambiar en cierta medida el destino de aquellos a su alrededor. Porque pensar en grande es pensar en alcanzar el poder, y al poder corruptor sólo se puede llegar a través de la corrupción.
¿O acaso el mensaje radica en que la transparencia, la honestidad, el pensamiento en el bien común, no son más que ilusiones aún más grandes que la de la democracia?
Tomáz
2010/09/14 at 16:58
Hola, muchas gracias por el apoyo y por denunciar este tipo de situaciones tan lamentables.
Si ellos quieren silencio, podemos darles todo lo contrario.
Un abrazo,
Tomáz.