Canto I: El Gris Ocaso
Thinuial fue así bautizado por su madre pues en el momento del nacimiento Fëanor alzaba su puño desafiante en medio del fatídico juramento que arrastraría a toda la raza de los Noldor a la tristeza.
Orgulloso como sus padres, y sintiendo en su corazón la añoranza de tierras lejanas y grandes hechos, quiso Thinuial seguir los pasos de quienes consideraba sus mayores, mas pasaron muchos de los cortos años del mundo antes de que partiera hacia la Tierra Media.
Al llegar tuvo una acogida cautelosa en el Bosque de Neldoreth, pues aunque Elu Thingol lo había recibido como al hijo de un hermano, Melian la Maia vió sombras en el futuro de su invitado y no quería arriesgarse a que esas sombras se entrelazaran con el destino de su reino. Mas poco a poco el valor del hijo de Findis y su rectitud hicieron disipar cualquier reserva.
Tras combatir durante mucho tiempo bajo el estandarte de Thingol contra las criaturas de Morgoth, Thinuial abandonó un día Neldoreth y empezó a vagar por Beleriand en busca de canciones, historias y todo lo que pudiera contener conocimiento, lo único que satisfacía el hambre de su mente siempre inquieta. Sus enseñanzas y preguntas llegaron hasta los dominios de los Atani, quienes aprendieron de él y a su vez le entregaron muchos de sus secretos. Se dice que, mucho antes de que los Naugrim y los Eldar se vieran violentamente separados a causa del Nauglámir, Thinuial habitó en Belegost y aprendió de sus herreros las artes de la piedra y el metal, bajo el juramento de no revelarlos jamás a elfos o a hombres.
Pero para la mente de Thinuial, inquieta y poderosa, el conocimiento lo era todo y nunca era suficiente, y cuando hubo recorrido la Tierra Media y descubierto sus secretos, sólo le quedaba una fuente de sabiduría que, si bien su ambición de saber no despreciaba, tanto su orgullo como su prudencia se negaron a buscar, por lo menos durante un tiempo.
Se cuenta que Thinuial buscó entonces aplacar sus inquietudes con la guerra, marchando al combate bajo el estandarte de cualquiera de los señores Eldar o Édain que quisiera su espada… y en verdad era Tethsûkôh una poderosa hoja, forjada por los mejores herreros de los Naugrim con mithril que una técnica secreta había convertido en un metal negro, opaco y duro como los huesos del mundo. Entre Primeros y Segundos nacidos se decía que, cuando el combate arreciaba, la espada de Thinuial, cuyo nombre significaba “Dama de Acero” en la lengua de los Naugrim, destellaba con fuego azul y era capaz de cortar metal y roca como si fueran seda; y era en verdad grande la habilidad de Thinuial con el arma, que ningún otro ser de la Tierra Media hubiera podido esgrimir, y así muchos de los señores de los Días Antiguos aceptaron con regocijo que Thinuial cabalgara junto a ellos, pues se decía que allí donde él combatiera la victoria estaba asegurada.
Durante este tiempo algunos Eldar que preferían la libertad de Beleriand al confinamiento de los Reinos Élficos, se reunieron alrededor de Thinuial, y éste, viendo que se trataba de Elfos poderosos y hábiles con las armas y provenientes de todos los linajes de los Primeros Nacidos, y aprovechando los conocimientos reunidos de Eldar, Atani y Naugrim, les enseñó a luchar como uno sólo, y con los conocimientos adquiridos de los Naugrim forjó para ellos armas y cotas de malla oscuras, y con ellos descubrió muchas maneras de combatir a las criaturas del Enemigo, y las perseguían y abatían allí donde las encontraban, y llegó a decirse entre las huestes de los Eldar que los seguidores de Thinuial destruían a los Balrogs de Morgoth con especial empeño.
Un día, antes de la Dagor Bragollach, durante una escaramuza con gentes de Morgoth en el extremo occidental de Beleriand, Thinuial no regresó con la hueste con la que cabalgaba, y se dijo entonces que había sido muerto o capturado por los Orcos, y ya no se supo de él durante mucho tiempo. Sin embargo, en las grandes batallas de esa Edad, los Elfos Oscuros, como se llamaba a sus seguidores por sus negras armas y sus negros corceles, combatieron con valor y tenacidad, y a pesar de las muchas muertes entre ellos continuaron luchando aún cuando los Reinos de los Eldar caían, uno tras otro, y el Enemigo se apoderaba de la Tierra Media; y cuando ya todos los sobrevivientes de Neldoreth, y de Nargothrond, y de Gondolin, se habían reunido en las Bocas del Sirion para esperar noticias de las Tierras Imperecederas o la culminación de sus destinos, los Elfos Oscuros siguieron vagando por Beleriand, destruyendo a los siervos de Morgoth donde los encontraban y haciendo mucho daño a sus huestes; pero los Primeros Nacidos no lo supieron nunca, pues jamás se cantó una canción sobre los Elfos Oscuros durante ese tiempo de Tinieblas.
Regresar al inicio::Siguiente>>
—
Tierra Media Noldor Destino
Middle Earth Noldor Doom
Claudia
2007/11/24 at 10:11
Aqui juiciosa leyendo tus escritos