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Archivo de la etiqueta: ojos

Pequeños poemas sin esperanza (III)

Y cuando el mundo
se convierta en un
borrón de colores
y una sensación de
grumos aromáticos,
serán tus ojos los que
guíen mi esencia
hacia la puerta final.

Y ya no querré atravesarla:
esperaré un sólo destello
como el primero que ví
de tus ojos.

 
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Publicado por en 2011/11/04 in Portales Infinitos

 

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Mis palabras…

…No son fruto de la locura. Aunque tu mirada signifique la locura.

Princesa, ¿te molestan mis palabras? ¿Te acongojan mis intentos de poesía, aquellos que inspira tu belleza?

De ser así, entonces me declararé inválido para la poesía y continuaré despotricando de las malas películas – y de las buenas también, sólo para tener de qué despotricar – y no volveré a escribir sobre las estrellas, ni sobre el lejano reino que pertenece a una Princesa exiliada. Ni sobre música, ni sobre las deliciosas taquicardias que ocasiona tu sonrisa.

Y entonces poesía y estrellas, reinos lejanos y música y corazones retumbantes pasarán a un oscuro anaquel y – escritor como soy – mis historias carecerán de versos, de cielo, de fantasía y de sentimientos. Y aún así, estoy seguro, llegarán a tus oídos.

Pero si no es así, ¿por qué preocuparte?

Si cada verso quiere ser un señuelo de tu sonrisa, y cada párrafo un motivo para que me recuerdes – como quiera que desees recordarme: no me importa en realidad, siempre y cuando me recuerdes.

No te pongas triste si te hablo de tus ojos, porque unos ojos tan bellos deberían sonreír, y si yo soy fuente de su sonrisa, tendré motivos suficientes para la mía.

No te molestes si te digo que eres hermosa, pues lo eres, ¿y qué sentido tiene molestarse ante una verdad tan simple, tan contundente, tan cierta?

Y sobre todo, no te confundas por mí. Te puedo asegurar de que de ninguna manera estoy confundido. Estoy cierto de mí, de mi destino y de mis sentimientos. Y sé, por supuesto, quién eres. Y saberlo me hace feliz.

Sabe, entonces, que de tí recibo felicidad, y que no tienes motivos para recibir de mí lo contrario.

En cambio, disfruta mis versos si son buenos; si son malos, búrlate de ellos y disfrútalos de esa manera. Si son inadecuados, enójate conmigo y entonces recibiré como regalo el tormentoso fuego de tus ojos. Y si te entristecen, dímelo, dejaré de escribirlos y tendré el consuelo de haber sido tal capaz de entristecerte.

 
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Publicado por en 2011/09/25 in Portales Infinitos

 

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Escritor

¿Escritor? Pues entonces, ¡Escriba! ¿Sobre qué? Por ejemplo, sobre Ella: Alta, de cabellos largos y oscuros, ojos marrones – a veces dorados – inmensos, llenos de una luz que las palabras no pueden describir. Cómo no. Escritor, claro. Y en la cuarta oración habla de «luz que las palabras no pueden describir». Valiente escritorzuelo de quinta. ¿Andrés Caicedo, supongo? ¡Cuánto lo siento, señor Efraím Medina! La mediocridad confunde. Y no necesito posar de homosexual para despotricar de las mujeres que me han rechazado ni suicidarme para llamar la atención sobre mis (patéticos) escritos. Pocas mujeres me han rechazado. Y sigo vivo, Lo cual implica una cierta superioridad sobre ustedes. Perdedores posando oficialmente de hijos elegidos. ¿Y entonces? «Luz que las palabras no pueden describir» es MUY mediocre para un «escritor». Caicedo o Medina o hasta Fernando Vallejo podrían hacerlo mejor. No mucho, pero mejor de todos modos. Cierto. Luz como aquella que jamás veremos con los ojos mortales. Luz dorada, como aquella que brilló en los Primeros Días. Luz como la que sólo brilla en las estrellas que iluminan el camino de los dioses. Pero, ¿es que acaso hay dioses? ¡Por supuesto! Y cualquier argumentación en contra es inaceptable. ¿Cómo, si no, es posible explicar la Luz de sus ojos? ¿O el efecto que su sonrisa ocasiona en nuestro sistema circulatorio? Princesa. Reina. No. Diosa, ni más ni menos: con poder sobre esta pobre vida y la añorada muerte. Motivo suficiente para despreciar la compañía de la vieja Magra. Divinidad absoluta cuya mirada es la única riqueza que mi orgullo es capaz de mendigar. Patético. Pero entendible: ¿Cómo escribir un poema acerca de lo indescriptiblemente bello, sobre lo deseperadamente añorado? Mas no soy poeta, así que no tengo por qué escribir un poema. Porque tus ojos ya son un poema. Uno escrito con trazos antiguos pero tan frescos como la Creación: Tan antíguos como el primer rocío sobre la flor primera. Frescos como el rayo que el Sol envía por sobre montañas para explorar el nuevo día y anunciar a la noche su pronta retirada. Como es poema tu sonrisa, con poder sobre la vida y la muerte: la sonrisa que los guerreros quisieran ver en las Valkirias, sonrisa que he visto en vida y quisiera disfrutar hasta el final y por la cual sería tu nombre mi grito de guerra en la última batalla. Como son poema las palabras sueltas que liberas en la distancia, recordándome que soy humano, enseñándome que me recuerdas, hablándome de una realidad alterna y adorada. Pero las palabras fallan. Se agotan. Se pierden entre las horas y el viento, entre la oscuridad y las culpas, escapan hacia el tímido olvido.

 
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Publicado por en 2011/09/23 in Portales Infinitos

 

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