Así

Poesía

¿Y si dejamos a un lado

lápices y papeles

y escribimos

con miradas y caricias?

Y entonces la única puntuación

será la de tu sonrisa

y la ortografía

estará dictada

por la línea

de tu espalda

y la gramática

por las palabras

que nos digamos al oído.

Ejercicio creativo

::::::

Sólo por pasar el tiempo mientras paseaba a pie, me puse a imaginar los huesos de la cabeza de todas las personas a las que miraba. No es muy difícil; basta fijarse en los detalles óseos: los arcos superciliares, la línea de la mandíbula, la forma del cráneo.

Tras un rato no tuve que realizar ningún esfuerzo consciente; mirando una persona que pasara fugazmente a mi lado, era capaz de eliminar de un parpadeo el cabello, el vello facial, la piel, el tejido muscular, los globos oculares, y contemplar una sonriente calavera de cuencas negras y vacías.

Es fácil hacer el ejercicio; deberían probarlo ahora mismo con la persona que tienen al lado. En caso de dificultad, pídanle que sonría dejando ver los dientes y partan desde ahí.

Es relajante realizar un ejercicio creativo de visualización.

Muy pronto me resultó bastante divertido, e incluso se me ocurrió haber descubierto el secreto de la felicidad: todas las calaveras sonríen.

Tuve que esforzarme para no reír a carcajadas mientras caminaba por la calle, bajo la lluvia. Ironía: cuando más divertido me hubiera resultado, menos gente – ninguna, en realidad – se cruzaba en mi camino.

La soledad del momento, el frío afilado como pensamientos envidiosos, la oscuridad creciente, la incomodidad de la ropa empapada desviaron mi pensamiento y olvidé el asunto de los huesos.

Por eso me asusté cuando, un par de calles más allá, vi cruzar un grupo de personas que venían hacia mí, con sonrisas de una rara angustia, rostros blancoamarillentos y ojos hundidos en pozos negros.

Pero no pude dejar de verlos así. No fui capaz de verlos como se supone que debemos ver a todos los seres humanos cuando están vivos y sanos. Fue imposible “apagar” la macabra ilusión.

Entonces pasé frente a un gran ventanal y me vi reflejado, goteante y tiritando y con esa amplia y desesperada sonrisa y con agujeros oscuros tras las gruesas gafas, y tampoco fui capaz de verme como siempre me he visto, de percibir el rostro conocido y a veces odiado.

Aún no puedo.

Sólo quiero…

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…decirte una cosa pequeñita.

Que te sientes a mi lado, mirándome a los ojos, y

antes de perderme en tu sonrisa,

decírtela con todos los detalles.

Pero las palabras, risueñas,

quieren esconderse, y para decirte

esa cosa pequeñita, tardaré más tiempo;

pues habré de hablarte con las manos,

y quiero que me escuches

con todo tu cuerpo.

Carta de Ley Original

Originalmente publicado en :

Esta carta es en realidad una carta de cualquier criatura a cualquier otra. Incluso podría ser una carta de cada quien a sí mismo. Quien lo sienta de esta manera, puede poner su nombre en el receptor, el destinatario o en ambos porque son reflexiones que a todos interesan y es valioso entenderlas y recordarlas.

Queda ya ofrecida la libertad de pasar este escrito a quien se quiera y se recuerda la gratitud de replicarlo tanto como se guste, conservando sanamente la integridad del mismo.

Escribo a través de este medio abierto porque tengo la disposición de sostener mis palabras y la mejor manera de garantizarlo es que todos y cualquiera sean testigos de lo que se mueve. También es un medio para recordar a los seres humanos que si este escrito llega a sus párpados es porque la vida también habla.

Con todo, soy apenas un mensaje y como existe la libertad para…

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